En la llanura de Córdoba, Argentina, la Capilla San Bernardo de Nicolás Campodonico transforma ladrillos recuperados, luz natural y silencio en una experiencia espiritual. Con apenas 92 m² construidos, esta obra reinterpreta la arquitectura religiosa mediante una bóveda de ladrillo y un juego de sombras que convierte el paso del sol en un ritual cotidiano.