Un Refugio Íntimo al Alcance de tu dedo | Casa del Monte de TACO Taller de Arquitectura Contextual
- Arq. Pablo Vazquez

- 13 sept 2023
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 1 feb
Autor: Pablo Vazquez.
Amante de descubrir nuevos lugares y adicto al trabajo, en resumen, un arquitecto

NOMBRE OBRA: Casa del Monte
ARQUITECTOS: TACO Taller de Arquitectura Contextual
FOTOGRAFÍA: Leo Espinosa
UBICACIÓN: Valladolid, México
AÑO: 2019
M2: 42 m2.




En un mundo que avanza cada vez más rápido, donde el ruido, las pantallas y la rutina dictan el ritmo de los días, existen lugares que parecen ir en dirección contraria. Espacios que no buscan impresionar con excesos, sino reconectar con lo esencial. Casa del Monte, diseñada por TACO Taller de Arquitectura Contextual, es uno de esos lugares.
Ubicada en las afueras de la hermosa Valladolid, Yucatán, esta pequeña casa de apenas 42 m² demuestra que no se necesita mucho para crear una experiencia profunda, memorable y transformadora. Aquí, la arquitectura no grita: susurra. Invita a bajar la velocidad, a escuchar el entorno y a habitar el espacio con todos los sentidos.
Y más que una casa, Casa del Monte es un refugio. Un lugar pensado para dos personas que buscan desconectarse del mundo exterior y reconectarse entre ellas, con la naturaleza y consigo mismas, y más que nada, como esta…
Arquitectura que nace del contexto

Sus creadores: TACO o el Taller de Arquitectura Contextual han construido su práctica a partir de una premisa clara: la arquitectura debe responder al lugar donde se implanta, no imponerse sobre él. En Casa del Monte, esta idea se materializa desde el primer gesto.
En este proyecto el terreno se encuentra inmerso en la selva baja yucateca, un entorno denso, vivo y cambiante. En lugar de limpiar agresivamente el sitio, el proyecto decide convivir con la vegetación existente, respetar el suelo rocoso y adaptarse a las condiciones naturales del lugar.
El resultado de su intervención fue una arquitectura que parece haber estado ahí desde siempre, como si la casa hubiera crecido entre los árboles en lugar de haber sido construida. Pero seguro te preguntaras…
¿Cómo lo lograron?


Pues uno de los gestos más importantes que realizaron en este proyecto es su elevación sobre una plataforma. Esta decisión responde a varias razones prácticas y sensibles:
Preservar el terreno natural.
Evitar excavaciones profundas en un suelo predominantemente rocoso.
Permitir la libre circulación de fauna.
Proteger la vivienda de humedad y fauna no deseada
Esta plataforma no solo resuelve aspectos técnicos, sino que también marca una transición clara entre el suelo natural y el espacio habitable. Subir a la casa es, simbólicamente, entrar en otro ritmo. Por otro lado, Casa del Monte es…
Una experiencia que se descubre poco a poco

Pues no se revela de inmediato. No hay una fachada espectacular ni un acceso monumental. El proyecto apuesta por una experiencia progresiva, casi cinematográfica. Desde la distancia, la casa se camufla entre los árboles. Conforme te acercas, los volúmenes empiezan a definirse. La textura de los materiales, la sombra proyectada por la vegetación y el silencio del entorno preparan al visitante para lo que está por venir.
Aquí, el cómo llegas es parte del viaje.pero dando un recorrido por la casa empecemos por el…
Interior: pequeño en tamaño pero grande en experiencia
Con sólo 42 m² de espacios cubiertos, Casa del Monte demuestra que la calidad espacial no depende de la superficie, sino del diseño.
El interior se organiza a partir de un espacio social de doble altura, donde conviven la cocina, la sala y la escalera que conduce al altillo. Este gesto vertical amplifica la percepción del espacio y permite que la luz natural y el aire circule libremente.
La cocina, sencilla y funcional, se integra de forma natural al área social, invitando a preparar alimentos sin perder la conexión con el entorno. Cocinar aquí no es una tarea doméstica: es parte de la experiencia.
El altillo: dormir entre la selva
La recámara se ubica en un altillo que domina visualmente el espacio principal. Desde ahí, despertar implica mirar el follaje, escuchar los sonidos de la selva y sentir cómo la luz se filtra suavemente al interior.
No hay lujos innecesarios. Hay lo justo: una cama cómoda, ventilación cruzada, privacidad y una sensación constante de estar suspendido entre los árboles.
Dormir en Casa del Monte es dormir acompañado por la naturaleza.

El baño: volver a lo esencial
Uno de los espacios más memorables del proyecto es el baño con regadera al aire libre. Aquí, el acto cotidiano de bañarse se transforma en un ritual.
El agua cae mientras el cuerpo se rodea de vegetación, luz natural y aire fresco. No hay artificios. Solo la experiencia directa del clima, el sonido del agua y el contacto con el entorno.
Este tipo de espacios recuerdan algo fundamental: el lujo no siempre está en lo costoso, sino en lo auténtico.
La piscina: pausa, sombra y contemplación

La piscina se ubica estratégicamente bajo la sombra de un árbol preexistente, convirtiéndose en uno de los puntos más especiales del proyecto. No es una alberca pensada para nadar sin parar, sino para sumergirse lentamente, flotar, conversar y contemplar.
Desde la terraza, la transición entre interior y exterior es casi imperceptible. La arquitectura desaparece y deja que el paisaje tome el control.
Aquí, el tiempo se estira.
Materiales honestos, que no buscan ocultar su origen

Casa del Monte apuesta por materiales sencillos y honestos, adecuados al clima y al contexto:
Concreto aparente
Madera
Acabados rústicos
Texturas naturales
Nada está de más. Cada material cumple una función térmica, estructural y sensorial. La casa se mantiene fresca, respira y envejece con dignidad, adquiriendo carácter con el paso del tiempo.
Un refugio pensado para dos

Aunque podría alojar a más personas, Casa del Monte está claramente pensada como una experiencia íntima. Es un espacio ideal para parejas que buscan:
Desconectarse del ruido urbano.
Celebrar una fecha especial.
Vivir una escapada romántica.
Reconectar sin distracciones.
Aquí no hay televisión ni estímulos constantes. Hay silencio, naturaleza y arquitectura que acompaña.
Arquitectura que se vive… y se renta
Uno de los grandes aciertos de Casa del Monte es que no se queda en la teoría. Es una obra arquitectónica de alto nivel que, al mismo tiempo, está disponible para vivirse a través de Airbnb.
Por un costo aproximado de $2,400 MXN por noche, los visitantes pueden disfrutar de:
Habitación con cama matrimonial.
Cocina equipada.
Baño completo.
Regadera exterior.
Alberca.
Wi-Fi.
Aire acondicionado.
Estacionamiento.
Esto convierte a Casa del Monte en un ejemplo claro de cómo la buena arquitectura también puede ser accesible, rentable y compartida.
Valladolid como complemento perfecto
La ubicación del proyecto en la hermosa Valladolid suma un valor extra a la experiencia. Este pueblo mágico te ofrece a ti y a tu compañía:
Cenotes cercanos.
Arquitectura colonial.
Gastronomía local.
Tranquilidad y escala humana.
Casa del Monte funciona como base perfecta para explorar la región durante el día y refugiarse por la noche.
Una casa que se siente, no se presume
Casa del Monte no busca ser protagonista en redes sociales, aunque inevitablemente lo es. Su verdadera fuerza está en lo que se siente al habitarla. Es una casa que nos enseña que:
Menos puede ser más.
La arquitectura puede ser silenciosa.
El contexto importa.
El descanso también es diseño.
Una escapada que se queda en la memoria
En el marco de una edición dedicada a destinos para viajar con amigos y pareja, Casa del Monte destaca como una opción honesta, sensible y profundamente humana.
No es solo un lugar para dormir. Es un lugar para detenerse, respirar y compartir.
Si buscas una escapada distinta, íntima y rodeada de naturaleza, Casa del Monte es una experiencia al alcance de tu mano.
Te invito a que consideres esta opción para unas vacaciones verdaderamente memorables, te dejo el link a Airbnb: https://www.airbnb.mx/rooms/29568444?location=Valladolid%2C%20Yucat%C3%A1n&source_impression_id=p3_1562735812_p3P%2Bz8f9JsjqQSDI&s=yLwS7_Gl

REFERENCIAS:




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