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Arquitectura para Dos: Guía de San Valentín en Bogotá

Autor: Lina Valencia

Arquitecta graduada y docente en la universidad del Valle. Fiel amiga de las infografías, las preguntas curiosas, fan del detalle constructivo y las películas de Almodóvar.

Pareja lee en una biblioteca con gran ventana. Texto: "REVISTA FOCUS LATINOAMÉRICA PARA DOS BOGOTÁ ESPACIOS PARA ENAMORARSE". Atmosfera cálida.

Definitivamente estoy de acuerdo con Lucy Mason en Amores materialistas (2025), cuando dice que las citas son estrategia: “requiere mucho esfuerzo, prueba y error, y una tonelada de riesgo y dolor”. Y para muchos la primera cita se puede sentir así, es un todo o nada, donde mostrar sus mejores cartas y no dejar en evidencias tus nervios, pero también seamos positivos y pensemos que es una oportunidad perfecta para animarte a invitar a esa persona que te llama la atención, o que ya han tenido la oportunidad de salir, pero quisieras tener una cita especial, mostrar realmente algo especial que pueda ayudar a que la quimica haga reacciòn.


¿Pero cómo mostramos ese esfuerzo? Porque no toda cita es una buena cita como ya les comenté, y en mi humilde opinión, una cita con un arquitecto es el doble de complejo, ya que los gustos son variables aunque el amor por el detalle es constante. Es por eso que vengo a ayudarte, para que no solo tengas una cita que te relaje, te mueva y te enamores de la arquitectura de Bogotá, sino que sea un momento para que tu y tu cita puedan verse mutuamente y compartir gustos en común, visitando algunos sitios turísticos y otros espacios de disperciòn como buena comida por los barrios Belén, Candelaria y La Merced, en el centro de esta capital, los guiaré a visitar la obra del arquitecto Salmona, para que quedes como un experto en arquitectura, sin exagerar.


1. Comenzando desde lo más profundo

Entrada de los edificios Fragmentos, Salcedo - Archivo General de la Nación, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano
Entrada de los edificios Fragmentos, Salcedo - Archivo General de la Nación, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano

Iniciaremos disimuladamente, desde la raíz de nuestra cultura colombiana, en el edificio creado por la artista Doris Salcedo. Fragmentos es un espacio de arte contemporáneo y memoria histórica, siendo el piso de metal fundido de armas entregadas por las FARC tras el acuerdo de paz. La propuesta de la artista es un antimonumento que invita a la reflexión más que a la celebración de los sucesos que ha vivido nuestro país.


En definitiva, un espacio bastante reflexivo, y aunque se pueda creer demasiado para una primera salida, el edificio en sí es hermoso, iniciando con un jardín en medio de las paredes de la casa colonial que fue intervenida, una arquitectura sobria y silenciosa que contrasta con el contexto de la Séptima donde iremos más adelante.


(Dato Recorrido Salmona: Al salir vayan por la Calle 6C Bis, para encontrarse dos de los proyectos: las viviendas de Salmona, Nueva Santa Fe, y siguiendo por la Carrera 6 estaremos en el Archivo General de la Nación)
Entrada de los edificios Fragmentos, Salcedo - Archivo General de la Nación, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano
Entrada de los edificios Fragmentos, Salcedo - Archivo General de la Nación, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano

2. Un cambio de panorama

Seguiremos caminando por la Carrera 6, adentrándonos desde la Calle 7 en el centro de la ciudad, entre casas del 1700 y los árboles que han sobrevivido el paso del hombre. Llegando casi a la Calle 10, estaremos a la izquierda frente al Museo Colonial y dirigiéndonos para la plaza central de Bogotá, espacio donde nos transportamos a otra Bogota, la que fue hogar de la historia del florero  de Llorente. Pero no vamos a discutir sobre la historia… estamos creando una nueva, así que ¡Girando por la Calle 11 llegaremos a nuestro segundo punto de interés! Y con este serán tres edificios de Salmona los que hemos visto.


El Centro Cultural Gabriel García Márquez es uno de los edificios más emblemáticos del centro. Combina librerías, exposiciones, patios circulares y espacios de encuentro cultural. Pueden cambiarlo todo, pasando entre sus patios, llegando a la terraza y bajando a la librería del Fondo de Cultura Económica, recorriendo entre libros mientras conversan y contemplan el espejo de agua interior. Un momento perfecto para compartir sus gustos en literatura, porque no solo hay que ver arquitectura.

Edificio Centro Cultural Gabriel García Márquez, Salmona . Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


Por otro lado, si nuestro interés es más artístico, pueden bajar a ver las exposiciones temporales y eventos culturales. Si directamente el interés es artístico, pasen al frente del Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella.


Si no ha logrado llamar al diálogo, podemos seguir al Museo de la Moneda, el cual se conecta con el Museo Botero y este con la Plazoleta Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.Seguiremos por la Calle 11, vamos a cambiar de arquitecto y de temática, vamos a seguir con los libros… y los espacios que narran mejor que muchos de ellos…


3. Literatura y espacio como corazón del encuentro

La Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. No se trata solo de una biblioteca; es un hito urbano que ha sabido dialogar con el tejido colonial que la rodea. Su escala respetuosa y el uso de materiales tradicionales permiten que, a pesar de su carácter moderno, parece haber estado siempre allí.Al cruzar sus puertas se revela un mundo distinto.

El edificio no es una pieza única sino un conjunto de tiempos superpuestos. Fue concebido por la firma Esguerra y Sáenz, con la participación de Germán Samper, uno de los arquitectos más influyentes del país. Su construcción por etapas y las sucesivas ampliaciones lo convirtieron en una obra cuasi experimental, donde cada intervención dejó huellas de su época.

Edificio Biblioteca Luis Ángel Arango, Esguerra, Sáenz y Samper . Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


4. Una pausa para “parchar”

Después de conocer esta hermosa biblioteca, seguimos por la misma Calle 11 y nos adentramos por la Carrera 2, rumbo a la Plazoleta del Chorro de Quevedo. Este lugar, cargado de mito y memoria, es considerado el punto fundacional de Bogotá. Hoy es un escenario bohemio donde conviven estudiantes, artistas callejeros y narradores de historias, los famosos cuenteros que cada noche convierten la plaza en un pequeño teatro al aire libre.

Chorro de Quevedo . Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


5. Un catálogo de arquitectura enlazado con la ciudad

Aunque no parezca, Salmona aún nos acompaña en esta parte de la ciudad, con la excusa de ir hacia la Universidad de los Andes, y los muchos cafés cercanos donde los estudiantes habitúan a descansar, iremos a ver el eje ambiental de Salmona. El eje y el campus se ubica frente al Parque Germania y no aparece como un recinto aislado, sino como un verdadero tejido de edificios de distintas épocas. Conviven casas republicanas adaptadas, piezas modernas y arquitectura contemporánea que, poco a poco, han conformado ese maravilloso conjunto académico.

Edificios Universidad de los Andes, y Cinemateca de Bogotá, Colectivo 720 . Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


Muy cerca, atravesando los edificios de residencias estudiantiles y siguiendo el eje ambiental, se llega a la Cinemateca de Bogotá. Esta obra, realizada por la oficina Colectivo 720, es un destino obligado, tal vez para volver a otra cita. La disposición del proyecto fue pensada para no obstruir el paisaje de los cerros, recordándonos que incluso un edificio cultural debe dialogar con la geografía. 


Este tramo del recorrido es ideal para conversar sobre cómo la arquitectura contemporánea se inserta en contextos históricos, sobre el papel de las instituciones educativas en la ciudad y sobre esas obras que logran ser públicas incluso sin pertenecer del todo al espacio público.


6. El rastro de Salmona y los libros como refugio

Después de esta pausa cultural, regresamos al eje ambiental para dirigirnos hacia el Parque de los Periodistas, también conocido como Parque Gabriel García Márquez. Es un punto donde confluyen estudiantes, vendedores ambulantes y transeúntes apresurados, y donde vuelve a aparecer la mano de Rogelio Salmona. El eje lineal verde propuesto por él es una lección abierta de cómo el espacio público puede tejer la ciudad.

Eje ambiental y contexto, Salmona . Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


Sus ladrillos, sus recorridos sinuosos y la manera de relacionar naturaleza y arquitectura convierten este lugar en un momento casi pedagógico de la cita. Para quienes miramos el mundo con ojos de proyectistas, cada detalle se vuelve tema de conversación: la escala humana, el sonido del agua, la forma en que la gente se apropia del lugar.A pocos pasos se encuentra la Librería Lerner del centro, un pequeño santuario de papel. No es solo una tienda: es un espacio que huele a descubrimiento, donde se encuentran ediciones que rara vez aparecen en otros lugares. Detenerse allí puede ser el cierre perfecto: hojear un libro juntos, recomendar autores, sentarse un momento a descansar rodeados de estanterías que parecen no tener fin.


7. La experiencia como arquitectura

Luego de esta pausa literaria continuamos por la Avenida Jiménez de Quesada hasta llegar al Parque Santander. Frente a él se encuentra el Museo del Oro, otro edificio de Samper y el segundo que visitamos de su autoría.

El museo no sólo es relevante por su colección precolombina, sino porque el edificio en sí es una experiencia que merece ser recorrida. Su gran escalera iluminada cenitalmente nos lleva a las salas de forma casi intuitiva, haciendo que toda la experiencia sea presente. Es una oportunidad para recordar lo bello que hace el ser humano con las manos y para entender que la arquitectura no solo contiene arte: es en sí una forma de arte. 

Museo del Oro, Samper. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


8. La autorreferencia como experiencia

Seguiremos por la Carrera Séptima, continuando con nuestra misión principal, seguir viendo la obra de salmona!... digo, teniendo la cita perfecta. La calle peatonalizada luego de unas cuadras finalmente nos llevará a un punto bastante nuevo, frente al edificio Colpatria: el Parque Bicentenario. Este parque fue hecho por El Equipo Mazzanti e integra la idea de un puente con la de un parque, ya que se encuentra sobre la Avenida El Dorado y realmente fue una estrategia bastante hábil para integrar el espacio público. La avenida presentaba casi una cicatriz en este sector y ahora podemos articular y presenciar la unidad entre esta parte tradicional de la ciudad con el Parque de la Independencia y el MAMBO.

MAMBO, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


En el MAMBO mi recomendación es aprovechar para la pausa de almuerzo, ya que allí se encuentra Crepes & Waffles y además es una excusa para estar más tiempo en un muy lindo museo, como podemos aprovechar y también ver en sus ventanas la ciudad y el edificio Colpatria.


Este edificio no solo es interesante en sí, sino que constantemente cambia de exhibiciones mostrando el arte contemporáneo local e internacional, siendo un espacio significativo para enriquecer nuestra cultura general, o bien simplemente conocer objetos inspirados en artistas colombianos y punto ideal para souvenirs culturales. Además de tener un hermoso descubrimiento, en sus ventanas superiores, las torres del parque se enmarcan casi como si fueran una obra de arte más del museo.


9. Un respiro entre la naturaleza y el cosmo

De pasada en el parque nos queda saludar al Planetario de Bogotá, un centro de divulgación científica y astronómica que se ha convertido en uno de los corazones culturales del sector. Allí constantemente se proyectan funciones enfocadas en los grandes descubrimientos del universo o en explicaciones sencillas sobre cómo el ser humano ha logrado entender el cosmos a lo largo de la historia. Para una cita, el Planetario tiene algo especial: obliga a bajar el ritmo del día, a guardar silencio y a mirar juntos hacia arriba. 


Planetario de Bogotá, y Parque Bicentenario, El Equipo Mazzanti. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


Además, el Planetario no está solo. Se encuentra abrazado por el Parque de la Independencia, uno de los espacios verdes más antiguos de Bogotá. Este parque, que ha visto transformarse la ciudad desde comienzos del siglo XX, es un pequeño oasis entre el Centro Internacional y el bullicio de la Séptima. Sus senderos arbolados, las zonas de descanso y las visuales hacia los cerros orientales lo convierten en el lugar perfecto para bajar revoluciones, sentarse un momento en el pasto y comentar lo que hemos visto hasta ahora.


El parque también guarda capas de memoria urbana: fue escenario de exposiciones nacionales, de ferias y de celebraciones que marcaron distintas épocas de la capital. Caminar es entender que el espacio público no es solo un vacío entre edificios, sino un contenedor de recuerdos colectivos. Para quienes amamos la arquitectura, es un buen ejemplo de cómo el paisaje puede convertirse en articulador de equipamientos culturales: el Planetario, el MAMBO y la Plaza Santamaría se leen como un conjunto gracias a este pulmón verde.


10. Transformar el sentido del lugar

Estando en medio de tanta naturaleza, nos encontramos con la antigua plaza de toros transformada en espacio cultural y artístico. Hoy simboliza la transformación del uso del espacio público en Bogotá, mostrando que todo lugar puede resignificar con los cambios culturales. Muchas veces es escenario del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB), evento que cada dos años convierte este sector en un gran escenario urbano.


11. Poesía habitada en ladrillo

Llegamos al clímax de nuestra cita, luego de la pausa, llega la emoción. Atravesando nuevamente el Bicentenario y el Parque de la Independencia, saludando al Planetario y a la Plaza Cultural Santa María, llegamos a las Torres del Parque, una de las obras arquitectónicas más importantes del país. Allí la ciudad casi desaparece: naturaleza, fuentes de agua y pequeñas escaleras crean un ambiente de calma inesperada dentro del centro.

Es una muestra maestra de que la vivienda puede convertirse en un hito urbano, de que el espacio público y el privado no necesariamente deben competir y de que la forma curva puede ser una estrategia estructural avanzada. Para quienes no comprenden esta obra, basta con sentarse un momento a escuchar el agua y ver cómo los recorridos te abrazan sin obligarte a nada.


El ladrillo aquí no es material sino lenguaje; las torres parecen girar para mirar los cerros y proteger a quienes las habitan. En el primer piso hay dos cafeterías y una tienda de curiosidades que permiten alargar el momento, ideal si la cita no quiso almorzar pero necesitamos al menos llenar el estómago con un cafecito mientras el sol cae entre las curvas de Salmona.

Torres del Parque, Salmona. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano


12. Memoria que se rehúsa a desaparecer

Después de una cita así, solo queda rememorar… o mejor un postre en un lugar agradable para terminar felizmente nuestro cometido, así que bajemos por la Transversal 6 hacia la Carrera Séptima para conocer el Museo Nacional de Colombia, donde podremos culminar nuestra cita y tomarnos un café en el patio del museo, el cual aunque pequeño, también es merecedor de una bienal.


Para los que nos gusta el reciclaje arquitectónico y la intervención en patrimonio, este edificio es un reuso, el cual era una antigua prisión, Así veremos mediante cuadros y esculturas, pero también mediante sus paredes, la historia de una Colombia que existió hace mucho tiempo y que se va permeando con el contexto contemporáneo. El museo también amerita casi un día entero allí, así que tal vez prefieran solamente hacer el recorrido general y escoger los siguientes puntos de interés para sus próximas citas.



Museo Nacional de Bogotá. Fotógrafa: Lina Valencia Lozano

Este recorrido no pretende ser una lista de lugares sino una forma de mirar, así como no pretende ser una cita perfecta para todos, sino para los elegidos. Caminar Bogotá con ojos de arquitecto es entender que cada esquina es un proyecto inacabado y que el amor —como la ciudad— también se construye por etapas.


Los dejo con esta variedad de opciones para que escojan qué es lo que más les atrae y puedan ver Bogotá desde diferentes puntos de vista. No solo está garantizado que nuestra compañía terminará enamorándose de la arquitectura, de la historia y de la naturaleza que rodea nuestra ciudad, sino que seguramente, con todos los datos curiosos e información compartida, también se sentirá halagada de tu compañía:



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