¿Y si la mejor parte de una casa estuviera bajo tierra? | Portal 62 de Veinte Diezz + MORO Taller de Arquitectura
- Revista Focus
- hace 24 horas
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DATOS DEL PROYECTO:
PROYECTO: Portal 62.
ARQUITECTO: Veinte Diezz Arquitectos + MORO Taller de Arquitectura.
ARQUITECTOS LÍDERES: José Luis Irizzont Manzanero, Maíz Rodríguez Mejía.
EQUIPO DE DISEÑO: José Luis Irizzont Manzanero, Linda López, Arturo García, Cristina Méndez.
COLABORADOR: Maíz Rodríguez Mejía.
PAISAJISMO: MALU Taller.
DISEÑO INTERIOR: Veinte Diezz Arquitectos.
FOTOGRAFÍA: Jasson Rodríguez.
UBICACIÓN: Mérida, Yucatán, México.
AÑO DE DISEÑO: 2022.
AÑO DE TERMINACIÓN: 2024.
SUPERFICIE CONSTRUIDA: 68.20 m².
SUPERFICIE DEL TERRENO: 125 m².
CONSTRUCCIÓN: Veinte Diezz Arquitectos.
MATERIALIDAD PRINCIPAL: Concreto y muros de tierra apisonada.
TIPOLOGÍA: Vivienda compacta / alojamiento
Hay proyectos que comienzan con una idea clara, una planta bien resuelta y una intención arquitectónica lista para ejecutarse. Y luego están esos otros, mucho más raros y emocionantes, que parecen esperar a que el terreno hable primero.
Portal 62 pertenece a esa segunda categoría.

Lo que inicialmente pudo haber sido una intervención convencional terminó convirtiéndose en una pequeña arquitectura de descubrimiento. Durante los trabajos iniciales de limpieza del terreno apareció un pozo sellado. Después, al excavar en la parte posterior del lote, se encontró una escalera interrumpida por un muro de block. Al demolerlo, apareció una cueva llena de escombro. Y desde ese momento, el proyecto dejó de tratarse únicamente de construir una casa: había que aprender a escuchar lo que ya estaba ahí.
Porque sí, a veces la arquitectura no encuentra su mejor argumento en lo que se levanta sobre el suelo, sino en aquello que estaba escondido debajo.
Una casa pequeña con un secreto enorme

Portal 62 es una vivienda compacta de apenas 68.20 m² construidos en un terreno de 125 m² en Mérida, Yucatán. Su escala podría hacernos pensar en una casa sencilla, incluso discreta, pero su fuerza no está en el tamaño. Está en la secuencia. En cómo se recorre. En cómo comprime, revela y sorprende.
El proyecto se organiza en dos momentos principales. Primero, una crujía original que contiene la cocineta, sala y comedor. Después, un volumen nuevo con dos habitaciones: una superior y otra inferior. Pero aquí aparece una decisión clave: la construcción no avanza hasta ocuparlo todo. El nuevo volumen se extiende solo hasta donde comienza la cueva, permitiendo que ese límite natural defina la escala y las dimensiones del proyecto.
¿Te imaginas encontrar una cueva debajo de un terreno y decidir no taparla, no ignorarla, no convertirla en anécdota? Esa es la virtud de Portal 62: no usa el hallazgo como efecto decorativo. Lo convierte en estructura narrativa.

Y para llegar a esa revelación, la casa primero nos obliga a atravesar una serie de filtros.
Primero el muro, luego el misterio

Desde el exterior, Portal 62 trabaja con una presencia material muy clara: muros de tierra, tonos cálidos, textura sobria y una imagen que parece contener más de lo que muestra. La materialidad dialoga con el sitio mediante tierra local mezclada en los recubrimientos exteriores, generando un tono terracota que define buena parte del carácter del volumen.
Aquí la tierra no aparece como una nostalgia superficial ni como un guiño rústico para verse “regional”. Funciona como piel, masa y atmósfera. Es una arquitectura que entiende el peso del material, pero también su capacidad para suavizar la experiencia.
La casa no intenta ser espectacular desde el primer golpe visual. No parece interesada en gritar desde la calle ni en vender una postal inmediata. Su estrategia es otra: contener, filtrar y dejar que el recorrido haga su trabajo.
Porque una vez que se sale del área social, aparece un corredor estrecho que nace en el encuentro con el nuevo volumen. El paso se comprime, el cuerpo se ajusta, la mirada se enfoca. Y entonces, casi de golpe, el espacio se abre hacia el patio posterior.
Ahí entendemos que Portal 62 no se recorre como una casa convencional. Se descubre como una pequeña excavación doméstica.
El patio como antesala de lo inesperado

En el patio, la alberca aparece enmarcada por un segundo muro de tierra apisonada que funciona como filtro visual antes de descender al nivel subterráneo. Ese muro no solo divide; prepara. No solo contiene; anuncia que algo más está por suceder.
Y ese “algo” está abajo.
Junto a la alberca, una escalera conduce hacia el nivel inferior, donde se colocó una tina artificial directamente debajo del pozo original. La luz natural cae por el conducto y toca el agua, produciendo un espacio húmedo, íntimo y silencioso. ArchDaily lo describe como una pausa antes del asombro, y la frase tiene sentido: no se trata de un baño más, ni de un spa improvisado, sino de una escena cuidadosamente construida alrededor de un hallazgo real.
Hay algo casi cinematográfico en esta secuencia. No porque el proyecto exagere sus recursos, sino porque entiende el poder del tiempo. No muestra todo al mismo tiempo. Primero te estrecha. Luego te abre. Después te invita a bajar.

Y de pronto, una casa de menos de 70 m² se siente mucho más grande, no por metros, sino por profundidad.
La belleza de no querer impresionar demasiado rápido

Portal 62 tiene una paleta sobria, mínima y contenida. La carpintería y los muebles integrados están hechos en cedro sólido, aportando textura y continuidad al interior. No hay una búsqueda de exceso; no hay una acumulación innecesaria de gestos. Todo parece estar al servicio de una misma intención: que la casa se sienta precisa, silenciosa y descubierta paso a paso.
Y esto es importante porque el proyecto pudo haber caído fácilmente en la tentación de convertir la cueva en espectáculo. Pudo haberla iluminado de más, dramatizado de más, contado de más. Pero no. La mantiene como una sorpresa contenida, casi secreta.
En una época donde muchos espacios se diseñan para verse completos en una sola fotografía, Portal 62 parece pedir lo contrario: caminarlo. Entrar. Avanzar. Detenerse. Bajar. Volver a mirar.

¿No es curioso? La casa no necesita ser grande para sentirse compleja. No necesita tener muchos recintos para construir una experiencia memorable. Le basta con respetar el límite de una cueva, trabajar con muros de tierra y entender que el misterio también puede ser una herramienta arquitectónica.
Una arquitectura que se deja encontrar
Portal 62 no impone una forma sobre el terreno. La encuentra. La sigue. La transforma en recorrido. Lo que comenzó con un pozo sellado y una escalera oculta terminó convirtiéndose en una casa donde cada decisión parece responder a una pregunta previa del sitio.


Tal vez por eso el proyecto se siente tan potente: porque no presume haberlo resuelto todo desde el escritorio. Acepta que la arquitectura también puede cambiar cuando aparece algo inesperado.
Y en ese gesto hay una lección editorial valiosa para mirar otros proyectos: no siempre gana la obra que más se muestra, sino la que mejor sabe revelar lo que ya estaba esperando bajo la superficie.
¿Qué harías tú si descubrieras una cueva debajo de tu casa: la cubrirías para seguir con el plan original o dejarías que cambiara toda la historia del proyecto?
Sigue explorando más proyectos de arquitectura mexicana y latinoamericana en FOCUS Latinoamérica. Te dejo con la galeria y planos arquitectónicos de este increible proyecto:
FUENTES:
ArchDaily: “Portal 62 / MORO Taller de arquitectura + Veinte Diezz Arquitectos”.
Amazing Architecture: “Portal 62, Mérida, Mexico by Veinte Diezz Arquitectos & MORO Taller de Arquitectura”.








































































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