top of page

Aprendiendo a llegar a la cima de la montaña | Preescolar Gimnasio Campestre de Felipe González-Pacheco Mejía

Autor: Lina Valencia

Arquitecta graduada y docente en la universidad del Valle. Fiel amiga de las infografías, las preguntas curiosas, fan del detalle constructivo y las películas de Almodóvar.

Edificio escolar moderno con techo verde en entorno boscoso. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Bogotá, Preescolar gimnasio campestre, interior de las aulas) Pacheco Estudio de Arquitectura

PROYECTO: Preescolar Gimnasio Campestre.

ARQUITECTO: Felipe González-Pacheco Mejía.

FOTOGRAFÍA: Pacheco Estudio de Arquitectura y Lina Valencia (ilustraciones).

UBICACIÓN: Bogotá, Colombia (sector norte, Usaquén, Carrera 7 con Calle 165).

AÑO: 2020.

SUPERFICIE: 2.630 m².

 

Hay proyectos que evidencian que la arquitectura deja de ser solo una solución para contener actividades y se convierte en una extensión directa de la experiencia humana que planea albergar. En el caso de un jardín infantil, esta condición de contenedor pasa a un segundo plano para dar prioridad a la experiencia de los infantes: no se diseña únicamente para resolver aulas, circulaciones o patios, sino para construir un primer universo espacial, uno capaz de dialogar con las bondades propias de la infancia, como la imaginación, la curiosidad y esa perspectiva única de un niño que desea entender el mundo. Bajo esa mirada, el preescolar del Gimnasio Campestre, diseñado por Felipe González-Pacheco Mejía, plantea una pregunta fundamental:

¿Puede la arquitectura enseñar antes incluso de que empiece la clase?

Y, si es así, ¿cómo?

Boceto de edificio con techo inclinado usado como escaleras y zona de juego. Personas caminando y árboles en el fondo, estilo acuarela. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital) Lina Valencia Lozano

Pues bien, en este proyecto los arquitectos han logrado ambas y nosotros mediante este proyecto entenderemos como se puede lograr pasar de un espacio solo para dar clases a una montaña cuya cima real es el autoaprendizaje y el disfrute. El niño no entra a un edificio solo para estudiar, es la entrada al mundo, donde tiene la oportunidad de reconocer la naturaleza y el sentido de comunidad mediante el recorrido, en definitiva, para no quedarse quieto: subir, atravesar, bordear, descubrir. 


Dibujo de un edificio con un tejado inclinado, dos figuras azules en la cima sosteniendo una bandera. Fondo de árboles grises. Ambiente tranquilo. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital) Lina Valencia Lozano

La primera parte de la pregunta puede comprenderse desde otras disciplinas, siendo uno de sus puntos más potentes la relación entre pedagogía y recorrido. Los espacios que generan recorrido producen inmediatamente una experiencia y, con ello, una forma de aprendizaje. Aquí la arquitectura no solo protege ni ofrece confort: al incluir experiencia, también educa.

Esquema de diseño con bloques azules y naranjas en un mapa. Iconos y texto: Naturaleza, Comunidad, Experiencia. Ambiente colaborativo. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, diagrama de entendimiento del proyecto) Lina Valencia Lozano

En este proyecto, las cubiertas inclinadas funcionan como extensión del patio; las circulaciones dejan de ser simples corredores y se convierten en parte del aprendizaje corporal del espacio. La arquitectura entiende que, para un niño, aprender también es desplazarse, trepar, mirar desde arriba, cambiar constantemente de escala. En ese sentido, es evidente que la arquitectura puede servir como elemento integral del aprendizaje. Esta idea no es reciente; de hecho, remite al concepto del “tercer maestro”, formulado por Loris Malaguzzi en la década de 1960, y resulta completamente coherente con lo proyectado en este jardín infantil. Si el primer maestro son las personas de su núcleo familiar y el segundo el equipo docente, aquí el espacio construido asume de manera explícita un rol formativo. No se trata solo de alojar educación, sino de participar activamente en ella.

Ilustración de un jardín, una casa y una montaña, etiquetados con flechas hacia un paisaje con casas y árboles. Texto: Tercer Profesor. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, diagrama de idea de proyecto, tercer profesor) Lina Valencia Lozano

La segunda parte depende de la visión de cada arquitecto u oficina. En este caso, la respuesta aparece desde el primer gesto conceptual: antes que un edificio, el proyecto se piensa como una topografía habitable. La operación es aparentemente simple y sus diseñadores la resumen como una secuencia clara: jardín + casa + montaña.


Ilustración de un patio de escuela con siluetas de personas en azul interactuando. Banderas naranjas ondean en mástiles. Edificio rodea el fondo. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital de Usos, niños entrando al salón, jugando, saludando) Lina Valencia Lozano

Pero su potencia está en cómo esas tres imágenes elementales, profundamente reconocibles para cualquier niño, terminan convirtiéndose en arquitectura. Primero, está el jardín, entendido no como vegetación decorativa sino como condición primigenia del lugar: la naturaleza como punto de partida. Luego aparece la casa, símbolo de protección y cobijo en el imaginario infantil, representada mediante cubiertas inclinadas que evocan ese dibujo universal que cualquier infancia ha repetido alguna vez. Finalmente surge la montaña, cuando esas cubiertas dejan de ser únicamente cerramiento y se convierten en una superficie transitable, prolongando el suelo hasta cubrir el edificio. Es así como el proyecto incluye 1.320 metros cuadrados de cubierta transitable y una cobertura natural de 1.160 metros cuadrados, los cuales no hacían parte del programa solicitado originalmente, pero que definitivamente son imprescindibles para la idea del proyecto.

Vista aérea de un parque escolar con jardines y juegos para niños. Edificios al fondo y vegetación rodeando el área. Ambiente animado. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Bogotá, Preescolar gimnasio campestre, interior de las aulas) Pacheco Estudio de Arquitectura

Es allí cuando la arquitectura se convierte en maestro: los niños comprenden sus aulas como extensiones de la naturaleza, de la vida hogareña y del juego, en un espacio que motiva a recorrer, trepar, saltar, observar y compartir. La configuración espacial no se limita a albergar actividades pedagógicas, sino que participa activamente en ellas, proponiendo recorridos, escalas y relaciones que despiertan la curiosidad y favorecen el aprendizaje autónomo.

Aula luminosa con mesas redondas, sillas de colores, proyector encendido. Ventanas grandes muestran vegetación afuera, ambiente ordenado. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Bogotá, Preescolar gimnasio campestre, interior de las aulas) Pacheco Estudio de Arquitectura

Cada transición entre interior y exterior se convierte en una experiencia sensorial donde la luz, la vegetación, la textura de los materiales y la variación de alturas construyen un ambiente cercano, protector y estimulante. De esta manera, el edificio deja de ser únicamente un contenedor funcional para transformarse en un dispositivo pedagógico que enseña a través de la experiencia cotidiana, promoviendo la exploración, la interacción social y el reconocimiento del entorno como parte fundamental del proceso formativo.


Esquema minimalista de un parque con personas estilizadas en azul interactuando. Fondo con árboles y estructura moderna con escalones. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital, Experiencias cotidianas) Lina Valencia Lozano

Lo interesante es que el proyecto no toma la idea de montaña como metáfora aislada ni como mera copia de la realidad, sino como una estrategia concreta de implantación que opera en dos sentidos. El primero, interior, relacionado con el usuario y su proceso de aprendizaje mediante el recorrido y los juegos de alturas; el segundo, territorial, como solución de implantación capaz de generar el menor impacto ambiental y visual posible.

Edificio moderno con techo inclinado y árboles al fondo. Figuras naranjas representan personas. Cielo azul gradiente. Ambiente sereno. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Corte digital, Sección Longitudinal sin escala) Lina Valencia Lozano

Ubicado en el borde nororiental del colegio, en contacto directo con la falda de los cerros orientales de Bogotá, el edificio parece comprender que competir formalmente con ese paisaje sería un error. De esa manera, a la vez que se eleva, se oculta en su propia cubierta verde: decide casi desaparecer. Se trata de una arquitectura de una sola altura que reduce su presencia construida y devuelve superficie vegetal mediante cubiertas vivas. Curiosamente, la misma estrategia que hace que el proyecto pase desapercibido dentro del contexto es la que lo diferencia de muchos jardines infantiles que todavía se limitan a contener pupitres.

Boceto de parque urbano con personas caminando y socializando. Fondo de árboles y edificios. Colores tenues con detalles anaranjados. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital, Mimetización del proyecto en el paisaje natural) Lina Valencia Lozano

En una ciudad donde muchas veces construir significa endurecer el suelo y borrar vegetación, aquí ocurre lo contrario: el edificio acepta perder protagonismo para devolver continuidad ecológica. No es casual que apenas el treinta por ciento del área intervenida se destine a edificación y que el resto permanezca como patios, jardines, zonas blandas y espacios de juego. Más que ocupar terreno, el proyecto parece negociar cuidadosamente con él. Los árboles existentes no se entienden como obstáculo, sino como parte activa del proyecto; algunos terminan incorporados visualmente dentro de la composición arquitectónica, reforzando esa sensación de que el edificio no llegó después del paisaje, sino que surgió desde él. En un jardín infantil esto es decisivo: aprender no queda confinado al salón, sino que se expande continuamente hacia el patio, la pendiente y el horizonte.

Edificio moderno con fachada de vidrio, rodeado de vegetación y cielo nublado. Puertas y ventanas reflejan el entorno natural. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Bogotá, Preescolar gimnasio campestre, interior de las aulas) Pacheco Estudio de Arquitectura

Quizá ahí radica uno de sus mayores valores: en haber entendido que un espacio para la infancia no necesita exagerar color ni recurrir a gestos evidentes para resultar estimulante. Aquí la sorpresa no está en el objeto arquitectónico, sino en la experiencia de descubrir que una cubierta puede ser montaña, que un patio puede sentirse plaza y que una casa puede, al mismo tiempo, desaparecer dentro del paisaje. Porque al final, más que diseñar un edificio para niños, este proyecto parece haber recuperado algo más difícil: diseñar desde una lógica que todavía recuerda cómo mira el mundo un niño, con asombro y tranquilidad.

Techo verde en un edificio moderno de cristal y hormigón, rodeado de árboles. Cielo ligeramente nublado, tonos suaves y naturales. Texto: "Preescolar Gimnasio Campestre, de Felipe González-Pacheco Mejía en la revista focus latinoamerica, escrito por Lina Valencia".
(Preescolar gimnasio campestre, Ilustración digital) Lina Valencia Lozano
Fuentes:

Imágenes:

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Suscribete a "Tu Dósis Diaria de Arquitectura y Diseño

Y Recibela en tu correo

 

Gracias por suscribirte, pronto sabrás de nosotros

SIGUENOS

  • Ventas - Logo Facebook
  • alt.text.label.Instagram
  • Ventas Threads
  • Ventas - Logo Pinterest
  • Ventas - Logo Tiktok
  • Ventas - Logo Youtube
  • Ventas - Logo X Twitter

©2023 Revista FOCUS Latinoamerica

bottom of page