Un espacio de aprendizaje que utiliza a la naturaleza como protagonista | La Leroteca de Lacaja Arquitectos
- Arq. Santiago Vejar

- hace 2 días
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AUTOR: Arq. Santiago Vejar
Arquitecto especializado en planeación urbana y OT. Escritor y fundador de ARQritic y TAVE | Arquitectura Evolutiva.

PROYECTO: La Leroteca.
ARQUITECTO: Lacaja Arquitectos.
FOTOGRAFÍA: Rodrigo Dávila.
UBICACIÓN: Cajicá, Bogotá, Colombia.
AÑO: 2013.
SUPERFICIE: 152 m2.
Seguro te preguntarás ¿Leroteca? Pues sí, leíste bien, y no es un error, se trata de un juego de palabras muy creativo que une la “ludoteca” con el nombre de este Kínder Jardín Infantil Lero Lero. Una obra que, en palabras de Lacaja Arquitectos:
“Es un espacio para la cultura y el arte. Donde la madera, las plantas, flores y jardines son la imagen de este Kínder”

Este proyecto explora la posibilidad de brindar a las infancias un refugio lúdico- recreativo en el cual sentirse seguros. El día de hoy analizaremos esta obra.

Esta obra se ubica en Cajicá, un municipio colombiano del departamento de Cundinamarca ubicado en la Provincia de Sabana Centro, a 17 km al norte de Bogotá, Colombia.Situada en un contexto donde los modelos educativos tradicionales continúan privilegiando lo funcional sobre lo sensible (algo que podemos ver en toda Latinoamérica), surgen propuestas que plantean el papel de la arquitectura en los procesos de formación temprana. Se trata pues, de entender el espacio mismo como una herramienta pedagógica.
El proyecto apuesta por una idea que resulta tan evidente como poco explorada: hacer del entorno construido un protagonista activo en la educación de la infancia.
Lejos de limitarse a resolver un programa arquitectónico convencional, la Leroteca plantea una exploración formal y espacial a partir de un arquetipo profundamente arraigado en el imaginario colectivo latinoamericano: la cabaña.

Sin embargo, esta no se reproduce como un gesto nostálgico del hogar, sino como un dispositivo que permite articular dos mundos distintos dentro de un mismo volumen.
En su planta baja, el espacio se presenta ortogonal, blanco y neutro. Aquí, la arquitectura cede protagonismo a las actividades de las infancias, protege el desarrollo de talleres de pintura, cerámica y música donde lo importante no es el contenedor, sino lo que sucede dentro de él. Es un espacio que entiende que, en la primera infancia, la etapa más importante en la vida humana, el aprendizaje se construye con la actividad, explorando el mundo y sus contenidos.
En contraste, el segundo nivel propone una atmósfera completamente distinta. La cubierta inclinada y asimétrica desciende hasta conformar los muros interiores, generando un espacio envolvente, cálido, revestido en madera. Aquí la percepción toma un papel central: la lectura, el descanso y la exploración sensorial encuentran un sitio que invita a la introspección. Una ventana corrida enmarca la línea de la montaña, mientras que las fachadas diluyen los límites entre interior y exterior, integrando la presencia de la naturaleza como parte del aprendizaje. Como señala su autora, el proyecto:
“Busca expresar un solo espacio que en realidad son dos completamente diferentes en forma, textura y espacialidad”.
Esta dualidad no es un capricho formal, algo tan común en la arquitectura de espectáculo, sino más bien, una postura clara sobre cómo deben configurarse los espacios educativos: no como entornos homogéneos, sino como experiencias diversas que respondan a distintas formas de habitar y, por supuesto aprender, pues la arquitectura educativa no es solo para el infante, es para cualquiera que se deje llevar por las actividades que la propia obra invita a realizar dentro de sus límites espaciales.

En este sentido, la Leroteca abre una reflexión que trasciende su escala. Pensar en el espacio mínimo ya no es exclusivo de la vivienda; también implica cuestionar cómo diseñamos los primeros lugares que habitamos fuera de ella...
¿Qué tipo de relaciones espaciales estamos proponiendo a quienes apenas comienzan a entender el mundo? ¿Qué papel juega la arquitectura en la construcción de la sensibilidad, la creatividad y la conciencia del entorno?
Hoy, más que nunca, resulta necesario replantear la manera en que concebimos la infraestructura educativa. Proyectos como este evidencian que la arquitectura puede y debe ir más allá de lo funcional, convirtiéndose en un agente activo en la formación de individuos más sensibles, críticos y conscientes de su entorno. Recordemos que, el primer territorio que habitamos, cualquiera que este sea, es una construcción humana, lo que nos recuerda nuestra responsabilidad como arquitectos de rendir cuentas, incluso desde antes de materializarlas, a aquellos que habitan nuestras obras.

¿Qué te pareció esta obra?, ¿Crees que Lacaja Arquitectos logró su objetivo?, ¿Qué harías si estuvieras en La Leroteca?
Síguenos en nuestras redes y cuéntanos cómo ha sido tu experiencia en entornos educativos, te dejo con los planos arquitectónicos y la galería de este proyecto:
































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